Morancas

A 8 kilómetros de Matamorosa se encuentra esta pequeña aldea, prácticamente abandonada, que se sitúa al pie del Pico Las Matas en el Vallejo conocido con el nombre de Las Costeras, al que también pertenecen Aradillos y Fontecha. Mirando hacia el sur, se descubre una amplia panorámica de la planicie campurriana y de los montes y primeras hoces que forman la cabecera del río Besaya. Cuenta con una población de tres habitantes, está situada a 970 metros de altitud, y su patrón es San Lorenzo.

Fuente; https://www.campoodeenmedio.org/turismo/municipio/ampliar.php?Id_contenido=3096


La iglesia de Morancas tenía advocación a San Lorenzo y era uno de tantos templos de estilo barroco de ámbito rural, pero de ella solo quedan las ruinas.
Por el sitio que ocupa Morancas pasó la calzada romana “Pisoraca-portus Blendium” de la que queda una parte de su trazado, muy transformado, en el lugar conocido con el nombre de camino de la reina, a menos de un kilómetro en dirección sur, cerca del nacimiento del río Besaya.

Fuente; http://surdecantabria.es/morancas/


Situación y vista aérea de Morancas en el visualizador de mapas de Cantabria. (Su uso y la navegación por ella, es similar al de Google Mapas)


Morancas en el plano catastral del año 1.928


Descripción del lugar de Morancas en el Diccionario Madoz, publicado entre los años 1.846 y 1.850


Catastro del Marqués de Ensenada, año de 1.754

Las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada constituyen la más antigua y exhaustiva encuesta disponible sobre los pueblos de la Corona de Castilla a mediados del siglo XVIII.
Entre 1750 y 1754 todas las poblaciones de “las Castillas” fueron sometidas a un interrogatorio constituido por 40 preguntas. Las Respuestas a estas preguntas se obtienen siguiendo un proceso previamente regulado.
Esta visión panorámica del Reino es una pequeña parte de una averiguación de mayor envergadura, el llamado Catastro del Marqués de la Ensenada. puesta en marcha por Real Decreto de Fernando VI de 10 de octubre de 1749, como paso previo a una reforma fiscal, que sustituyera las complicadas e injustas rentas provinciales por un solo impuesto, la llamada Única Contribución. La Única Contribución no se llegó a implantar, pero ha dejado un importante volumen de documentación en nuestros Archivos.
La Respuestas Generales se conservan en diversos Archivos Estatales. El Archivo General de Simancas custodia la copia compulsada completa de las contestaciones de las 13.000 localidades de la Corona de Castilla. Razones de preservación llevaron a iniciar el proceso de microfilmación. En los años ochenta se microfilmaron los 545 libros de Respuestas Generales que se guardan en Simancas. La frecuente consulta de estos fondos y la necesidad de facilitar el acceso hacían aconsejable la digitalización, que ha sido llevada a cabo por el Servicio de Reproducción de Documentos (SRDAE) a partir del microfilm durante los años 2004 y 2005. El resultado ha dado lugar a 350.000 imágenes de unos documentos con una letra caligráfica muy cuidada, de fácil lectura y sin apenas abreviaturas; muy pocas páginas presentan problemas de legibilidad, como tintas desvaídas o traspaso de tintas del reverso. Estas imágenes son las que ahora se ofrecen desde esta página.

Fuente; http://pares.mcu.es/Catastro/

Transcripción de dichas respuestas generales del lugar de Morancas en grafía actual.

Lugar de Morancas Partido de Reinosa.
Copia de las respuestas generales que dieron los nombrados en dicho lugar, para la operación de única contribución:
En el lugar de Morancas a veinticuatro días del mes de junio de mil setecientos cincuenta y dos, el Señor Don juan Antonio de Güemes Ceballos, corregidor y Capitán de Guerra por Su Majestad que Dios Guarde, de la villa y partido de Reinosa, Juez Subdelegado de la Real Junta de Única Contribución en el partido de referida villa en que está comprendido este dicho lugar. Teniendo a su presencia, personalmente constituidos y convocados en consecuencia del capitulo cuarto de la real instrucción a Melchor Mantilla y Joseph García, regidores actuales de este expresado lugar, que son los que ejercen la jurisdicción para el gobierno económico, por no tener dentro de su casco otros, que ejerzan la ordinaria, estando por lo correspondiente a esta, sujetos a la mencionada villa de Reinosa. A Don Antonio de Cosío, Don Francisco de Cosío y Diego García del Barrio, nombrados por los referidos regidores y demás vecinos que se hallaron en el Concejo Público que se celebró ayer, veintitrés del corriente, y a Manuel de Villanueva, medidor perito por la parte de Su Majestad, para el fin y efecto de evaluar y satisfacer a las Preguntas Generales del Interrogatorio, señaladas con la letra A. Por ser de los más prácticos y de aprobada opinión e inteligencia en el conocimiento de las calidades de tierras y prados que hay en el término, sus frutos y culturas, y en el número de personas de este pueblo, sus artes, comercio, granjerías, ocupaciones y utilidades de cada uno.
A todos juntos y a cada uno “in solidum” por ante mi, el secretario de Su Majestad y de este cometido, con asistencia del Señor Don Andrés Rodríguez, cura sirviente en la parroquia de este dicho lugar, recibí juramento por Dios Nuestro Señor, y a una señal de la cruz, conforme a derecho y a los contenidos, lo hicieran bien y cumplidamente, como se requiere y es necesario. A excepción del mencionado Don Andrés Rodríguez, debajo de él, prometieron decir verdad en lo que supiesen y les fuere preguntado, y siéndolo por su ¿¿?? a tenor y orden de las preguntas del mencionado Interrogatorio, que a todos le fue leído y mostrado una y otra vez. Bien entendido, respondieron y depusieron lo siguiente:
1º- A la primera pregunta, dijeron que este nominado lugar se llama y nombra Morancas, y que es de la jurisdicción de la villa de Reinosa.
2º- A la segunda, que este expresado lugar es de realengo, y que pertenece a Su Majestad que Dios Guarde, quien solo percibe el derecho de alcabalas, sisa, cientos, millones, y nuevos impuestos, que ascienden en cada un año según el encabezamiento en que ha estado este lugar, a doscientos cincuenta y ocho reales de vellón y treinta y dos maravedís, y no tienen razón fija de lo que corresponde a cada efecto, ni que Su Majestad perciba otros derechos.
3º- A la tercera, que el territorio que ocupa el término de este dicho lugar por la parte de levante a la de poniente, es de media legua; y por la parte del norte a la del sur, es de tres cuartos de legua. Y que toda su circunferencia y redondez, es de dos leguas y media, y de cuatro horas de camino. Linda y confronta por la parte dicha de levante, con término del lugar de Cañeda; por poniente, con termino del lugar de Aradillos; por el norte con término del de Lantueno; y por el sur con término de el de Fresno. Cuya figura es la del margen.
4º- A la cuarta, que en el término de este lugar, no hay más especies de tierras y prados que la de secano, y no tienen viñas ni hortalizas, de modo que solo las tierras sirven para sembradura, conteniendo en si un monte alto poblado de robles, ayas, avellanos, espinos y cornahuelos. Así mismo, existen en dicha tierra pastos, para los ganados algunos, y de labranza de este dicho lugar. No conociendo heredad ni prado que produzca más de una cosecha al año; pues todo lo que hay en dicho término, fructifica con esa diferencia; la que es de primera calidad y segunda, con un año de descanso, entendiéndose que este, es el último de los tres, por que los dos anteriores se siembran seguidamente el uno de trigo, y el otro de cebada, arvejas o franco; y la de tercera calidad, fructifica solo un año de tres, entendiéndose es el último, y los dos anteriores descansa, cebada, franco o centeno. Y los prados, generalmente, hierba todos los años.
5º- A la quinta, que en dicho termino, no hay más especies de tierras y prados que la de secano, en las que se hallan las calidades de buena, mediana e inferior.
6º- A la sexta, que en la heredad de tierras y prados que dejan declarados, no hay árbol alguno que produzca fruto, pues solo hay fresnos, olmos y chopos negrillos, que son los del Nuevo Plantío.
7º- A la séptima, que los expresados árboles, están situados en ejido de Concejo, y al sitio que dicen Las Campizas, los grandes, serán como ciento.
8º- A la octava, que los referidos árboles puestos en ejido de Concejo, están plantados, parte de ellos a línea, y los demás a manta, y no dispone cuantos pies tiene cada una, por estimarles inútiles y de ningún provecho.
9ª- A la novena, que en este pueblo, no se usa de medida que conste de pasos, varas castellanas, ni de otra cosa. Pues la práctica que se observa, es que en aquel pedazo de tierra en que se siembra y echa la cantidad de una fanega de trigo en grano, centeno, u otra especie, aquel tiene el concepto y se dice; fanega de sembradura, a excepción de la simiente de lino, que una de dichas fanegas, necesita dos. Habiendo igual práctica en los prados, pues aquel palmiento de tierra que produce el fruto para cargar una carreta regular, se dice hacer un carro de hierba. Sin que jamás los habitantes de dicho lugar, hayan usado ni practicado otro género de medida, y por ella se han gobernado y gobiernan. Y para el formal conocimiento de los estadales a que más probablemente de acercase la citada medida, hizo su merced al agrimensor echarse el estadal a las tierras y prados del término, y hallasen la correspondiente a doscientos cincuenta estadales cada una de cuatro varas castellanas. Y los prácticos señalan sembrarse en la primera calidad una fanega de trigo, en la segunda diez celemines, en la tercera nueve celemines. Y en las propias calidades, se siembra lo mismo de cebada, centeno o franco. Con que satisfacen el todo de esta pregunta.
10ª- A la décima, que la medida arriba dicha de doscientos cincuenta estadales, hay en este dicho término ciento cincuenta fanegas de sembradura. De las cuales, regulan ser diez fanegas de primera calidad, sesenta y cinco de segunda, y las restantes de tercera. Y de estas, contemplan ser las ciento de labrantío o “pan llevar”, y las cincuenta de prados. Y además de estas, hay en dicho término tres mil fanegas de monte, y ejidos de tercera calidad.
11ª- A la undécima, que en el dicho, no se cogen más especies de frutos que los de trigo, cebada, arvejas, franco y hierba.
12ª- A la duodécima, que la practicada medida de los doscientos cincuenta estadales, con una regular cultura y trabajo, producen un año con otro; la de trigo y primera calidad, cinco fanegas; la de segunda, cuatro; y la de tercera, tres fanegas de cebada, centeno o franco, a excepción de las que se siembran arvejas en esta calidad, que una, produce dos y media. De cebada, en la de primera calidad, una fanega produce seis; la de segunda, cinco. La de franco, cuya especie se siembra por lo más común en la de segunda y tercera , produce en la de segunda calidad cuatro fanegas. La de arvejas, en la de primera calidad, produce una fanega, cuatro; en la de segunda, tres. Y en fruto de la hierba, consideran que el suelo de nueve celemines de sembradura, siendo en prado de primera calidad, produce un carro de hierba; en la de segunda, ocupa una fanega y tres celemines; y en la de tercera, dos fanegas de tierra de la expresada medida de los doscientos cincuenta estadales de a cuatro varas castellanas, en cuadro cada uno.
Que es todo lo que pueden manifestar para que se tenga conocimiento del producto que puede dar cada medida de prado y tierra.
13ª- A la decimotercera, que los árboles que arriba dejan expresados, no rinden utilidad alguna al común, ni a los particulares, por ser infructíferos y de ningún aprecio para fábricas ni otros ministerios.
14ª- A la decimocuarta, que el valor que tienen ordinariamente los frutos que producen las tierras y prados de este término, es; la fanega de trigo a dieciocho reales; la de cebada y franco a ocho reales; la de centeno a doce reales; la de arvejas a dieciocho reales; y el carro de hierba a treinta.
15ª- A la decimoquinta, que sobre las tierras expresadas y contenidas en dicho término, están impuestos solamente los derechos de diezmo y primicia, que se pagan según la costumbre regular; de diez de todas especies, una fanega y dos celemines de trigo y franco por mitad cada vecino por razón de dicha primicia, que se dan a Don Andrés Rodríguez, cura sirviente de este lugar, y el citado diezmo corresponde en esta forma; una parte de tres al ilustrísimo señor arzobispo de Burgos, y las dos restantes al dicho señor Don Andrés Rodríguez, como tal cura sirviente.
16ª- A la décimo sexta, que los referidos diezmos, montan en cada año; de trigo seis fanegas y nueve celemines; de cebada diez celemines; de franco tres fanegas y nueve celemines; de arbejas siete celemines y medio; corderos seis; y 36 reales de vellón en dinero de los diezmos menudos; y la expresada primicia asciende en cada año, a una fanega y dos celemines de franco por mitad.
17ª- A la décimo séptima, que no hay ningún molino harinero en el casco de este lugar.
18ª- A la décimo octava, que no tienen noticia de que en dicho término venga ganado alguno al esquileo (esquilmo), en el que solamente se mantienen los de dicho lugar, cuyas utilidades regulan en esta forma; una yegua de vientre que se echa a la parada del ¿¿¿????, la consideran deja de producto a su dueño en cada año doscientos veinte reales, regulada por un quinquenio, en el que se la considera da tres crías caballares, entendiéndose lo mismo en aparcería; una vaca da a su dueño en cada un año de utilidad veinticinco reales, y lo mismo estando en aparcería, observando por estilo común del país, de que en estos tratos se reparte por igual entre el dueño y el aparcero; un novillo de dos años, le consideran vale ciento cincuenta reales, de tres doscientos reales, de cuatro doscientos cincuenta, y a los cinco ya le dedican a la labranza; una novilla la regulan de la misma conformidad; una oveja deja de esquilmo en cada un año, libra y media de lana, y de la cría regulan cinco reales, que unido uno y otro componen seis reales y medio; un carnero regulan produce en cada un año dos libras de lana, que son dos reales por valer la arroba veinticinco reales; el primal libra y media, y el cordero media libra, sin que hagan regulación de leche ni queso de una y otra especie, por dejarla sus dueños para la manutención de las crías por ser el país muy áspero y frio considerando que cuando se da una oveja en aparcería contemplan de utilidad los dichos seis reales y medio, que se reparten entre dueño y aparcero; un cerdo, consideran puede valer sesenta y cinco reales, por lo general suelen ser de dos años, el que por no tener cría de esta especie y serles preciso para su consumo, compranlos de cría en el mercado que se celebra en la villa de Reinosa.
19ª- A la décimo noma, que no hay cosa alguna de lo que conviene.
20ª- A la vigésima, que en dicho término no hay, y se mantienen yeguas, vacas, bueyes, ovejas y algunos cerdos; y no tienen noticia que vecino alguno de este pueblo, ni fuera de el, tenga cabaña ni yeguada.
21ª- A la vigésima prima, que esta población se compone de ocho vecinos, en que se incluye uno que vive en la villa de Reinosa, y no saben que haya alquería ni casa de campo.
22ª- A la vigésimo segunda, que esta población se compone de nueve casas en esta forma; dos arruinadas e inhabitables, y las siete habitables, las que sobre si, no tienen pensión alguna por establecimiento de suelo, por ser este propio de Su Majestad.
23ª- A la vigésimo tercia, que este común tiene por propios y efectos suyos una heredad de prados que hacen seis fanegas de sembradura de secano, y tercera calidad, y el producto que esquilman dichos prados, se distribuye para la paga de diferentes misas votivas que tiene este concejo. Así mismo, tienen un monte alto que hace mil fanegas, que no se corta en él por estar bajo la Intendencia de Guarnizo; y solo su adra, y su pasto es para los ganados del común; una pieza de tierra que hace dos mil fanegas, produce pasto para el ganado del común; y declaran valer algunos ganados que pastan en este término, de diferentes forasteros, quinientos veinticinco reales de vellón.
24ª – A la vigésimo cuarta, que dicho común no goza ni ha gozado de arbitrio alguno.
25ª- A la vigésimo quinta, que este común satisface en cada año, treinta reales de vellón al cirujano, por la asistencia de los vecinos; cincuenta reales al médico por vía de gratificación, además del salario que se le da en la villa de Reinosa y su partido en que es comprendido este lugar, y no tienen presente su importe; quince reales al saludador, cinco reales al capador; seis reales al procurador de la Hermandad por la visita; siete reales y medio por los Santos Óleos, Casa Santa de Jerusalen y redención de captivos; dieciocho reales que se pagan al cura sirviente de este lugar por las letanías y tres misas votivas que se sirven a San Lorenzo; ciento diez reales que se pagan cada año a Don Juan Antonio de la Torre, vecino del lugar de Herrera de Ibio, valle de Cabezón de la Sal; veinte reales de cera para el Jueves Santo; cuatro reales por la conducción de bullas que se traen para este común; ocho reales que regulan tener de gasto este concejo en ir a cumplir una rogativa a Nuestra Señora de Montes Claros; cuatro reales de vellón que tiene obligación de satisfacer este concejo por una misa a San Roque; cincuenta reales que contemplan de gastos de composición de caminos, puentes, fuentes calzadas; ochenta reales que pagan por gastos de cuentas el Procurador General de la Hermandad de Campoo de Enmedio a este común; siete reales y medio por el plantío nuevo de árboles; quince reales del coste de la contaduría y portes del trigo que se saca del pósito de la villa de Reinosa, por obligación de que es administrador Don Melchor de Quevedo y Don Baltasar de la Torre; treinta reales que se satisfacen al pastor, por guardar el ganado de este común; y unidas dichas partidas suman y montan cuatrocientos sesenta reales de vellón. Y no tienen presentes otras partidas de más, que suelen satisfacer para diferentes fines, y para su comprobación se remiten a las cuentas que hay.
26ª- A la vigésimo sexta, que este común tiene contra si un censo de cinco mil quinientos reales de principal, a favor de Don Juan Antonio de la Torre, vecino del lugar de Herrera de Ibio, valle de Cabezón de la Sal, por el que paga de réditos anualmente ciento diez reales de vellón, a razón del dos por ciento.
27ª- A la vigésimo séptima, que este común está bastantemente cargado en las contribuciones, atendiendo a que es de corto vecindario y pobre, y a que no tiene tráfico ni comercio, ni industria útil, y no lo está en la paga del Servicio Real, por que no le satisface a causa de ser los vecinos de estado noble.
28ª- A la vigésimo octava, que no hay cosa alguna de lo que manifiesta.
29ª- A la vigésimo novena, dijeron que no hay nada de lo que contiene.
30ª- A la trigésima, dijeron que no hay hospital alguno
31ª- A la trigésima prima, dijeron que no hay lo que contiene.
32ª- A la trigésimo segunda, dicen que solo hay de lo que contiene Joseph García del Barrio, que hace en cada año tres viajes a La Nava del Rey y otras partes, por pan y vino, con dos pares de labranza, y consideran de utilidad veinticinco reales por cada par de bueyes y en cada viaje, que asciende a ciento cincuenta reales de vellón; y Melchor Mantilla, hace así mismo tres viajes a la misma tierra con su par de labranza, y la utilidad que le queda a este en cada uno, es de veinticinco reales de vellón, que asciende a sesenta y cinco reales en cada año; hay un pastor de ganado, a quien regulan en cada año treinta reales de vellón.
33ª- A la trigésimo tercera, que no hay lo que contiene.
34ª- A la trigésimo cuarta, que no hay lo que contiene.
35ª- A la trigésimo quinta, que solo hay cuatro labradores, y tres hijos de estos mayores de dieciocho años dedicados al mismo fin, y regulan el jornal diario a cada uno en real y medio.
36ª- A la trigésimo sexta, que no hay lo que contiene.
37º- A la trigésimo séptima, que no hay quien tenga embarcación, ni en mar ni en río para pescar, ni otro fin.
38ª- A la trigésimo octava, que no hay clérigo alguno, pues el que hay es sirviente y reside en el lugar de Aradillos.
39ª- A la trigésimo nona, que no hay convento alguno.
40ª- A la cuadragésima, que no saben que Su Majestad (que Dios guarde), tenga en este pueblo renta o finca alguna, que no sea de las generales o provinciales.
Todo lo cual, declaran ser verdad según su juicio prudente, modo de entender y común estimación en el país. Y en fuerza del juramento que tienen hecho en que se afirmaron y ratificaron firmó el que supo junto con su merced.
Declararon ser el referido Melchor Mantilla de edad de sesenta años, y el dicho Joseph García de cincuenta años regidores. Y el citado Don Juan Antonio de Cosío, de edad de cincuenta y ocho años; Don Francisco de Cosío, de cincuenta y dos años; Diego García, de cuarenta y ocho años poco más o menos; y con asistencia del expresado Don Andrés Rodríguez, cura sirviente de este referido lugar. De lo que yo, el escribano, doy fe y firmé. Juan Antonio de Guemes, Joseph García del Barrio, Melchor Mantilla de Cosío, Manuel de Villanueva, Juan Antonio de Cosío y los Ríos, ante mi Manuel Sordo de Piñera.


Datos de población del lugar de Morancas, según el Censo del Conde de Aranda, del año 1.768


Datos de población del lugar de Morancas, según el Censo de Floridablanca, del año 1.787


Pequeña noticia publicada en El Cantábrico, el día 1 de enero del año 1.908


En enero del año 1.922 se publicaba esta desgraciada noticia en El Cantabrico.


Trágica noticia del 28 de noviembre del año 1.924


Según se desprende de esta noticia publicada en La Atalaya, el día 11 de diciembre de 1.924, Morancas contaba en aquellos tiempos con un rimbombante equipo de fútbol, denominado Morancas F.C.

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